¿Cuál es la importancia de la familia, en la “MARCA PERSONAL”?
Para comprender más esta realidad, debemos mirar primero, que es la
familia. Existe variedad de definiciones dependiendo del punto de vista de la
ciencia o corriente que la esté analizando.
Para nuestro objetivo debemos tener en cuenta que, no es simplemente
la convivencia de personas bajo un mismo lugar, ni tampoco, el tener que formar
parte de una sociedad específica. Y, aunque
las definiciones cambien, lo que realmente debe caracterizar a la familia, es
el AMOR verdadero entre sus integrantes, manifestado de modo diverso e
individual, compartiendo juntos responsabilidades, estando siempre ahí para los
otros de manera libre, siendo acogidos y respetados desde antes de nacer,
apoyados para que cada uno logre su desarrollo y madurez plenas y de esta
manera, ser el núcleo fundamental sobre el que se crean y desarrollan los demás
grupos que conforman las sociedades, y no al revés.
Los seres humanos somos sociables en nuestra naturaleza. Necesitamos
de los demás para sobrevivir desde antes de nacer; y en la infancia y
adolescencia, para madurar y adquirir un buen desarrollo. Y qué mejor lugar:
aquel, junto a nuestros padres y demás miembros de la familia.
Es entonces, ese lugar especial en donde además de nacer y crecer,
recibiendo lo mejor para poder dar lo mejor, somos nosotros mismos; porque allí
nos han conocido desde antes de nacer, nos brindan protección en salud y
enfermedad y nos acompañan hasta el final de nuestros días.
Y es a ese grupo al que, a pesar de tantas corrientes
anti-familiares surgidas de la necesidad de culpar a alguien de los fracasos
personales y sociales, de la ignorancia de la realidad del ser humano a pesar
de tanto avance científico y tecnológico, del materialismo, del hedonismo, del
individualismo, etc., la gran mayoría de las personas alrededor del mundo,
insisten en unirse para hacer la propia.
También es importante reconocer que la familia no es una invención
moderna. La familia ha existido, de acuerdo con las investigaciones socio-antropológicas y
arqueológicas, desde hace más de 50.000 años, cuando aparece el Homo Sapiens.
Conociendo de él su organización y estructuras, sus aspectos culturales, sociales
y políticos, se ha desprendido el
conocimiento de que para ellos, como ahora, el cuidado de sus congéneres era
importante. Y el reunirse consanguíneamente y crecer como grupos familiares,
los fortalecía y les permitía expandirse y migrar para buscar lo mejor.
Entonces, ¿porqué es importante la familia?
1.
Observando desde cualquier
época y lugar, la fuerza que el ejemplo de los padres ejerce sobre la conducta
de los hijos, es incuestionable, afectándolos de forma positiva o negativa para
sus futuros comportamientos, actitudes, creencias, fortalezas, debilidades,
salud física y mental, etc., bien para que sean miembros adecuados o sujetos
inadecuados, de sociedades sencillas o
complejas.
2.
Pero además, es en la familia en donde
aprendemos de dónde venimos, quienes somos, porqué actuamos de una u otra
forma. Es sobre todo, el lugar en el cual nos enseñan y fortalecen en
principios, valores y virtudes. Eso no se aprende en las escuelas, colegios o
universidades. Se refuerza, pero no se aprende. Lo que la familia no practique
como valor, lo que la familia no respete, lo que la familia no haya adquirido
como virtud, ninguna otra institución lo podrá hacer. Por eso, los cambios
sociales o económicos que beneficien y también aquellos que destruyan, tendrán
que ser vividos desde las familias.
3.
Todos los seres humanos tenemos
grandes aspiraciones, buscamos la felicidad, esperamos ser respetados, queremos
ser mejores, alcanzar éxito, gloria, fama, estar enamorados, ser amados, amar…
Y para todo buscamos la aprobación y apoyo desde nuestras familias.
4.
Si en nuestras familias vemos
cómo se trabaja y se lucha por todo esto, y además, vemos como se viven
proyectos de vida, coherentes y realistas, indispensable para el bienestar
personal y colectivo, podemos desarrollar
las bases fundamentales de la vida: AMISTAD, AMOR, CULTURA Y TRABAJO.
5.
Definitivamente es la familia
el lugar en el cual se nos enseña a amar, y siendo el amor el que nos permite
acceder a los demás, centrémonos hoy, en él.
Alguna vez te has preguntado ¿qué es el AMOR? Palabra tan usada, tan mal
usada, tan desgastada, tan mal entendida. Y tan importante.
6.
AMOR ES. “DESEAR EL BIEN DEL
OTRO, EN CUENTO EL OTRO ES OTRO”, diferente de mí, absolutamente único e
irrepetible.
7.
Amar es algo que se necesitamos aprender. Y lo
aprendemos de nuestros referentes mayores. Cuando somos recién nacidos,
infantes y púberes, sólo sabemos pedir afecto, necesitar de los demás, pedimos
que “nos den”, pero no sabemos dar, porque somos egoístas para poder subsistir.
Pero tenemos todas las capacidades para que, observando las actitudes y
comportamientos de los demás, durante la adolescencia lo hagamos propio, logrando como parte del desarrollo personal,
una madurez afectiva adecuada, en la edad adulta. No se aprende de un momento a
otro. Y no se necesita estar enamorado (a) o enamorarse, para aprender a amar.
8.
El amor es donación, es darse.
Y dar lo mejor de sí mismo (la “marca personal”) y también saber recibir del otro, de los
demás, sin exigir (eso es inmaduro, es quedarse en etapas del desarrollo
infantil). El amor fluye normal y armoniosamente cuando sabemos subir
apropiadamente los peldaños de las relaciones interpersonales. ¿Y en dónde
vemos este ejemplo? En la familia. No son propiamente los medios de
comunicación ni las amistades en la adolescencia quienes nos van a enseñar este
proceso. Es ir alcanzando una madurez, sabiendo diferenciar lo que es un
conocido, un compañero, un amigo. O lo que es un apego inadecuado, o una
relación inadecuada cuando el proceso no pasa por todas sus etapas, teniendo
como resultado experiencias dolorosas y quebrantables. Y es en la familia,
cuando hay adecuada comunicación con diálogo, en donde nos enseñan a reconocer
cual es la mejor amistad, o a fortalecernos para levantarnos ante una decepción
afectiva.
9.
Las características especiales
y que distinguen al ser humano, le permiten realizar estos procesos en
“armonía” con sigo mismo y con los demás. Y es la puesta en marcha de la
afectividad, junto a los otros elementos biológicos, sicológicos y
espirituales, lo que nos hace muy diferentes a los otros animales,
especialmente en lo que se refiere a las relaciones con los demás, a la
conformación de grupos afines, a solidarizarnos, a apoyarnos, a acompañarnos y
que nos permitirá alcanzar las metas que nos hemos propuesto.
10.
La adecuada comunicación que lleva el diálogo,
nos acerca y nos da el conocimiento para
apreciar lo bueno de los demás, buscar el bien, apartarse del mal, preferir lo agradable, elementos
indispensables para desear y para querer; nos enseña a madurar la voluntad para
conseguir las bondades y por supuesto, para lograr la madurez psicológica y afectiva.
Y todo, acompañado de la libertad, que
se ejerce gracias al desarrollo de todas las potencialidades pero especialmente
de la razón y la voluntad, dadas por esa inteligencia sólo humana, nos hace que
nos acerquemos a la felicidad.
11.
Es importante tener en cuenta
que, la voluntad, los sentimientos, la inteligencia y la sexualidad en el ser
humano, son educables. Y son influenciados de manera muy importante con el ejemplo, el medio ambiente (lo que se ve,
se oye, se vive, se siente, se lee), también por la personalidad y por supuesto, la herencia biológica. Y acá,
como en todo lo que tiene que ver con el desarrollo del ser humano, la
influencia familiar para saber decidir en el momento oportuno qué es lo mejor,
es fundamental; necesitamos que en estas cualidades perfectibles, nos enseñen coherencia de vida, para poder
seguir una dirección firme que dé sentido a nuestras vidas, con una dosis muy
grande de paciencia para no ir por ahí con tanta prisa por alcanzar cosas, que
nos haga dejar atrás lo importante, mi ser, mi esencia, mi alma.
12.
Un ejemplo muy valioso del
perfecto amor humano, es el de los padres hacia sus hijos. Es especial el de la madre, que ama a su hijo
desde el mismo momento que sabe que está embarazada, sin conocerlo. Y ambos,
padre y madre, siempre, con su inteligencia y razón, sólo querrán lo mejor para
su hijo. No por instinto sino porque son conscientes de que ese hijo es un ser
muy distinto a sí mismos; y que es un milagro de vida que depende de ellos. Es
un amor que no precisa del conocimiento ni del diálogo previo. Ni siquiera del
compartir los mismos ideales o perseguir metas semejantes.
13.
Aquí está la genética de la
“Marca Personal”. Es aquí de donde nace y se hace importante. Y es en esta
empresa, LA FAMILIA, en dónde debemos esforzarnos para sembrar amor, ejercitar
y desarrollar todas nuestras capacidades
no sólo cognitivas, y poner en marcha el emprendimiento gerencial que hemos
aprendido de nuestras profesiones u oficios.
Para cualquier consulta Julia Toledo e mail: toledo_julia@yahoo.es
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